“Nos abrazamos con la palabra nos protegimos con la poética del humor y la complicidad de la visión Por favor qué más…” De In memoriam A Humberto Rivas J.C.Azzimonti
“En cada persona, en cada grupo, hay un símbolo, un signo, un código estético. Más allá de las éticas implícitas y de sus mutuos significados nadie puede fagocitarse a la forma y sus contenidos nadie puede introducirla en sí misma y definitivamente sumirla tarde a temprano esta aparecerá de alguna manera "

IN MEMORIAM…PARA HUMBERTO RIVAS…

Lo conocí el mismísimo día

que llegó a San Miguel


cuando las sombras se acuartelaban

Nos sentamos en un bar

y hablamos

                          durante treinta años

hablamos

mientras sudestaban los presagios


Nos abrazamos con la palabra

nos protegimos con la poética del humor

y la complicidad de la visión


Por favor


                   qué más…


 Hoy me queda una mansión


                                                      espléndida

tripulada por el vacío

No habrá más palabra

que pena insondable…


                                       pero habrá obra…

eso sí…


  Julio César Azzimonti                  

                                                                                       Cuando es agosto de 2006 




                                                                 

REQUIEM PARA HUMBERTO RIVAS… Demiurgo de la palabra…

 Llegó puteando desde las luces malas

a este San Miguel

que siempre tuvo el diablo entre las patas


Llegó con el drama en las manos

y la comedia en la boca

a encontrarse con la tragedia


Llegó allá por los 70 gritando

la comedia de este drama

y el drama de esta comedia

hasta que su país ensurado

el nuestro

                    de cada dia

desplegó todas las espadas

de sus barajas


Nos llegó desde el azar

como la época desde la historia


aulló desde su obra paroxística

que impuso con el fervor

de saber que era la única vez


 Los arcanos

                        sus queridos arcanos

fueron develados hasta donde el quiso

mientras

                  el mundo inabarcable de su tiempo

explotaba en su palabra


Pasó penurias y dichas

acechos y amores

y construyó su muerte

hasta ser la presa del final

cuando un parásito

                                     en el pecho

le ocultó el oxígeno

                                      pero no

la última palabra…


Aquí

En este puñado de conciencias

                                                      conjuradas

está

           Humberto Rivas

demiurgo y dramaturgo

como si el tiempo se hubiera hecho para él…

…y su socarrona luz para nosotros…




  Julio César Azzimonti                  

                                                                                       Cuando es agosto de 2006       

¿SABEN LO QUE ES EL TIEMPO? - Manunscrito

 

 

 

 



Desde que naces es una brisa fresca, y perfumada hasta la adolescencia. Luego es un vientecillo cargado de olores excitantes, estimulantes, fuertes hasta la juventud. Ahí se transforma en un viento fresco que te empuja como a un velero que quiere conocer al mundo y despliega todas sus velas para aprovecharlo. En la adultez el viento es sereno y permanente, parejo, y entonces uno, en esa serenidad comienza a mirar el cosmos, las estrellas y el horizonte. Y si uno se fija bien ya avanzada esta etapa, se comienza a ver que detrás del horizonte empieza a emerger una pared que curiosamente va creciendo y creciendo hacia el cielo. 

Cuando comienza la vejez, ese muro comienza a perderse en el espacio. Entonces se da cuenta que viento es cada vez más fuerte, que nos empujar hacia ese muro que no puede ser ni escalado, ni saltado.

Es cuando uno ya sabe que ese viento que no se detiene y que se acelera, ese viento es la vida que empieza y termina.

Y que el muro no es fijo, se mueve hacia atrás, muy poco pero casi siempre hacia adelante.

Un escalofrío aparece en algún momento. Vamos a ser aplastados contra ese muro y nada ni nadie va a poder impedirlo,

ni siquiera Dios. 

Julio César Azzimonti

EL VIENTRE DE LA CULTURA

 EL VIENTRE DE LA CULTURA

“Mi propósito, es evidenciar de qué

manera busque el conocimiento a

través de una avalancha de tinieblas

y mi propia potencia en la infinita

debilidad que me acompañó hora 

tras hora – dice Balder”

Roberto Arlt

“Suele suceder que en las causas casi

imposibles, el espíritu saca del ánimo

inesperadas fuerzas”.

Don Quijote de la Mancha

Para apropiarse de la cultura de los pueblos el poder hegemónico, unívoco y mercantilista debe:

- apropiarse del espacio

- apropiarse del tiempo

- apropiarse de la capacidad de analogizar y metaforizar.

Esto significa apropiarse de la capacidad y de la posibilidad de construir nuestro propio relato y nuestras propias construcciones metafóricas, nuestra propia poesía.

“Dios mío, líbranos de una visión

única como la del sueño de Newton”

William Blake

DE LA MALA CONCIENCIA A LA CONCIENCIA CANALLA

El proceso capitalista actual de apropiación, ahora sí sin máscaras liberales, está imponiendo la hegemonía global de un sistema de visión única, de historia única, esto es de una única cultura.

El capitalismo parásito por largo tiempo la utopía liberal hasta después de la caída del “muro de Berlín”, hizo estallar la carta pesta de su disfraz y mostró su ya madura ideología unívoca y hegemónica, basada en el reemplazo de la conciencia poética y la conciencia humanista por el poder y el mercado. Para ello es preciso crear en los individuos la sensación profunda y desesperada de que es imposible oponérsele, que lo mejor es incorporarse a él en forma subordinada.

“El poder no se tiene sino que se recibe

en la obediencia del otro. Al conceder 

poder en la obediencia, no entregamos 

colaboración, sino que subordinación, y no 

entregamos respeto, sino que sometimiento”

H. Maturana

Como en un proceso canceroso, las diversas partes del cuerpo no importan, sólo importa el crecimiento perpetuo como fin en sí mismo y todo a lo que a ello contribuya. En este sentido, las diversidades culturales, las subculturas, las culturas híbridas, son un obstáculo que tiene que ser eliminado.

No aceptan, que estos no quieran resignar su relato, su tiempo y sus metáforas.

El planteo es: todo lo que interfiera este proceso es subversivo, y si se defiende, es terrorista.

Las guerras del Golfo, contra Afganistán y contra Irak, entre otras y las amenazas permanentes a cualquier país que intente llevar adelante ideas independientes, desarrollos científicos, tecnológicos y culturales propios, son un ejemplo despiadado y definitivo que estamos en realidad, ante un proceso de apropiación de la riqueza universal, de acuerdo a la satisfacción de sus propias necesidades de derroche y opulencia, donde el despilfarro y la malversación de las posibilidades naturales del planeta están comprometiendo seriamente su futuro vital..

Todo poder mal entendido y mal usado, es producto de una male conciencia, pero todo poder racional y planificado que deviene en omnímodo y tiránico en forma total y desmesurada, sumiendo en hambre caótico y terminal a una buena parte de la población mundial, es producto, sin temor a equivocarnos de una Conciencia Canalla.

La Conciencia Canalla, es la que sabe lo que está haciendo, domina la situación y hace abuso de ello, priorizando en forma absoluta su sistema de necesidades artificiales y opulentas a las necesidades reales de los demás pueblos.

Deviene y se crió en las grietas de la Falsa Conciencia liberal que introduce el criterio de desear en forma obsesiva, objetivos y metas imposibles para la época, y del uso de la competencia despiadada y sin controles éticos y sociales equilibrantes. Un traslado mecanicista de las leyes de Darwin, a una escala socioetica.

Desde ya, no preconizamos un rechazo a las utopías, que son sin lugar a dudas, una metáfora desalineante y totalizadora de los deseos de un mundo mejor y más justo. En estas uno percibe y sabe que es una búsqueda de un horizonte que beneficia a la conciencia y al espíritu. La utopía, en general es luminosa, ética, enriquecedora.

En cambio, la Falsa Conciencia liberal justifica el cambio de bienestar por alineación, a sabiendas de lo que hace, creando una idea de libertad aparente: uno puede vivir sin consumir ciertos productos (materiales o culturales), esto es libre, pero si no los consume es un excluido, se queda afuera de la historia. La sanción es la no existencia.

Los prometedores de paraísos artifícales, son formadores de Conciencia Canalla, sean religiosos, científicos, agnósticos o libremercadistas. Proponen “Soluciones Finales” como: “para terminar con el delito hay que matar a todos los delincuentes”, o para terminar con el terrorismo hay que eliminar a todos los terroristas”. Lo paradójico es que estas propuestas provienen de aquellos que se han apropiado de todas las riquezas o invaden cuando les conviene a cualquier país.

La Conciencia Canalla utiliza la causa-efecto en forma mecánica, demonizando al opuesto y creando la falsa necesidad de eliminarlo para restablecer el órden.

Frente a lo distinto, primero excluye, segundo instala el miedo y el odio, y tercero “complace” y “satisface” eliminando al opuesto. Y lo elimina de la condición de prójimo o semejante, deshumanizándolo, enajenándolo o quitándole la vida. Trata de suprimir todo lo que se le opone.

La Conciencia Canalla es cruel y mata con armas o por hambre, sabe lo que hace, pero se justifica así misma como que es algo realizado por su supervivencia.

El mítico relato del “May Flower”, llegando a América con su bagaje de esperanzas y ética rústica y severa, es hoy una utopía realizada grotesca y cinematográfica.

Baudrillar, en “América, cultura y simulacro” nos describe: “EE. UU. es el paraíso de la irrealidad personal. Los medios norteamericanos, su versión subtitulada europea y su mass-media, son el lugar estratégico donde se invierte la realidad”.

Desde allí se crean y difunden las imágenes que necesita el sistema para imponer su visión del mundo. Una de sus funciones es destruir el impulso a crear imágenes propias. Otra Función es ahogarlas, taparlas, superponiéndolas, quitando el tiempo de reflexión, apropiándose del tiempo propio, e instalando las pautas de su tiempo globalizador.

“El gran temor del norteamericano medio es que las luces se apaguen. Las luces brillan toda la noche en las casas, en las torres, en las oficinas vacías. La televisión es el paradigma. Programada para que nunca se apague, funciona de manera alucinante en las habitaciones vacías de las casas. Esto es más extraño que un hombre hablándole a las olas. En resumen, en Norteamérica es preciso que todo funcione todo el tiempo, que no se de tregua al poder artificial del hombre, que se destruya la intermitencia de los ciclos naturales.

“Emocionalmente superficial, temeroso

de la intimidad, orgulloso con su autoper-

cepción, indulgente en la promiscuidad

sexual, horrorizado ante la vejez o la muerte,

el nuevo narcisista ha perdido interés en

el futuro”.

Christopher Lash, 1979

El Poder ha decidido que seamos mecánicamente iguales, iguales a él, a su ideal de construcción capitalista alienada y delirante. La idea es crearnos en forma artificial la sensación de ser diferentes cultivando y consumiendo lo externo, moda, ropa, peinado, comidas, automóviles, etc., sin límites.

Induce a una falsa libertad que consiste en que uno es libre de decidir, pero siempre dentro de la gama de lo que el sistema nos ofrece. El que no tiene es un marginal. El que tiene es confiable.

Para desarrollar esta visión única, debe apelar al lenguaje, a las palabras, redundante en contenido formal y fragmentario, acrítico y descollante en artificios tecnócratas y economistas.

“Cuando las palabras pierden su significado, la gente pierde

su libertad”

Confucio

LA DESTRUCCIÓN DEL PENSAMIENTO ANÁLOGO

En su práctica cotidiana, el poder, ahora sí como tiranía mercado financiera, intenta en forma permanente, neutralizar y destruir el pensamiento análogo, que compara totalidades con totalidades y que nos acompaña como acceso al conocimiento desde nuestros orígenes hasta el presente, privilegiando subvalores o valores artificiales y ahistóricos, detritus emocionales enajenados, para llevarlos a la categoría de valores fundantes y permanentes. Introduce en las comparaciones el cinismo pragmático del corpus discursivo de la tecnocracia economicista y abstracta.

Esta operación que reemplaza imágenes interiores, expresivas y libres por imágenes creadas desde el artificio para imponerlas en forma masiva, tiene como objetivo destruir la generación y valoración de imágenes propias y auténticas.

Esto apunta a la destrucción de los mecanismos de elaboración de nuestras propias metáforas. Dicho de otra manera: la destrucción de la conciencia de las propias posibilidades de buscar libremente el conocimiento.

“No es lógica ni raciocinio lo que nos

domina, sino la imaginación”

Carlyle

El bloqueo o la destrucción de la posibilidad de elaborar la propia metáfora, apunta a quitarnos la libertad de diseñar nuestro mundo interior y de nuestra visión totalizadora planetaria y cosmogónica. Debemos defender la gama de claroscuros que son la vida real, en contra de los dualismos demonizantes y aniquiladores de las riquezas de la lengua y la metáfora.

“Quizás la historia Universal es la Historia

de unas cuantas metáforas; quizás la historia

Universal es la historia de la diversa ento-

nación de algunas metáforas”

Jorge Luis Borges

La Esfera de Pascal, 1951

No hay conciencia general del mundo, sin conciencia propia, y no hay conciencia o espíritu propio sin poder metaforizar e incluir nuestra visión.

“¡Estoy despierto! Oh dejad entonces que reinen

las incomparables figuras allí enviadas por

mis propios ojos”.

J.W. Goethe

Fausto II

En términos ideológicos, no hay conciencia nacional, regional, etc, sino se reflexiona el mundo desde el propio pensamiento. La antigua dicotomía: más vale ser cabeza de ratón que cola de león. Más vale ante o más vale nada.

Si no analogizamos nuestras metáforas con las del resto de los humanos, sino podemos hacerlo porque nos implantan otras visiones, nuestro desarrollo del conocimiento, del arte y de nuestra propia conciencia estará en extinción.

Perder nuestras metáforas y las posibilidades de recrearlas con libertad, es perder nuestra lengua y nuestra capacidad de poetizar.

“La imagen hace posible la expresión

y el lenguaje como mundo objetivo

de la poesía que, como tal nace en

el tiempo, pero está más allá del

tiempo”

Enzo Paci

“Esistema ed imagine”

Nuestra gran posibilidad está en defender y luchar por la palabra como sangre de la cultura, y la poesía como metáfora de nuestro tiempo y espacio, de nuestro pasado y de nuestro presente.

“El arte es el símbolo de la vida

en la diversidad”.

H. Murena

“La poesía reúne y acepta

a los contrarios”.

H. Murena

Poseer la lengua y la palabra es tener la llave maestra dela cultura.

En este punto, debemos profundizar la visión y hacer una diferenciación que considero sustancial entre “cultura popular” y “cultura populista”.

CULTURA POPULAR O CULTURA POPULISTA

Este es uno de los núcleos sustanciales del problema de la cultura actual y la acción del poder sobre y dentro de ella. La construcción de un país, es la construcción de su cultura, y la destrucción de este, es la destrucción o apropiación y vaciado de la conciencia de esa cultura.

Consideramos que la cultura populista, es y genera dependencia, en tanto que la cultura popular es y genera independencia y libertad creadora.

Una persona o grupo elabora algo y otros lo reciben, lo consideran, lo valoran: esto es una acción, un acto. Todo lo que se elabora, abstracto o concreto, siempre está dirigido a alguien, a otros que lo reciben, que lo interpretan a través de sus ideas, de sus valores, de sus vivencias, pero siempre “algo sucede”. Puede incorporarlo a su conocimiento o puede rechazarlo, puede usarlo o puede descartarlo, pero siempre algo sucede. Nadie hace algo que en algún momento o en algún lugar no afecte a otros y a uno mismo.

A la cultura, la constituyen actos, acciones que se dirigen, voluntarias o involuntarias, a otros que son espectadores. Estos participan en forma activa o pasiva del acto. Es la característica fundamental del acto o acción cultural. El receptor (el público, el espectador) puede ser activo o pasivo, sujeto u objeto de la cultura.

Cuando en una comunidad, las personas se comportan como sujetos activos, capaces de recibir, transformar, resignificar, reasignar, creando así otro acto cultural más amplio, estamos ante una cultura genuina y popular. Pero cuando las personas se comportan como seres pasivos, solamente receptoras, como recipientes vacíos que se los llena, incapaces de recibir y transformar, estamos antes personas o comunidades de características populistas.

La cultura de los pueblos debe ser un proceso activo, vivencial, manifestado por unos y revivido por otros, una conciencia que entrega sus contenidos cargados de valores estéticos y éticos a otras conciencias que en libertad los reciben, los incorporan reelaborándolos, o los rechazan.

La cultura popular es creadora y recreadora, valora sus tradiciones y sus vanguardias. Participa en sus tensiones, toma partido, discute y critica.

La cultura populista recibe y repite en forma mecánica y allí se agota. No emerge del acto nada nuevo, nada modificante o conmovedor, sólo iconografías y golpes bajos emocionales, quedando pasiva y vacía, insatisfecha y necesitando con compulsión más consumo, sin solución de continuidad. Aquí las personas son incapaces del esfuerzo de, no ya de crear, sino de recrear o de actuar de manera crítica.

Lo que es asumido de esta manera, lleva a la irrupción de valores artificiales y extraños que desplazan o descolocan a los propios, los fragmentan descomponiendo su unidad de sentido, los mezcla en categorías y prioridades distintas, hasta producir su reemplazo, destruyendo las bases de la capacidad activa y creadora.

En la cultura populista, los seres, las comunidades son inertes espectadores de la cultura que le es dada, provista, introducida, a través del sistema de consumo que dicta el mercado.

En la cultura popular, las personas, los pueblos, son actores, protagonistas malos, regulares o buenos de su cultura y de la inserción de esta en el mundo, desarrollando una conciencia real de su propio ser, se sus potencias y sus debilidades y un sistema de valores acorde con sus necesidades, basado en el esfuerzo personal y comunitario, que les permite elegir con libertad lo que les conviene tomar o rechazar de otras culturas para hacer crecer a la propia.

La cultura popular elabora su propio alimento espiritual, potencia su lenguaje y hace uso pleno de la palabra que oxigena y amplifica su comunicación y su conocimiento. Crea sus propias imágenes, su imaginería, sus metáforas, reconociendo la vitalidad de los claroscuros y su formidable fuente de energía artística.

“Todo el universo visible, no es más que

un formidable almacén de imágenes y de

signos. La tarea del poeta, del artista,

consiste en percibir analogías, corres-

pondencias que adopten el aspecto

literario de la metáfora”.

C. Baudelaire

La conciencia de un pueblo, es su cultura trabajado y trabajando en una lengua propia.

Una cultura crítica donde la tradición sacralice, pero no congele, donde se persiga la preservación de símbolos, íconos y valores estéticos y éticos que no clausuren, sino que permitan su histórica renovación, su refresco cultural. Una tradición de actitud crítica y vital, que sea capaz de asegurar y conservar la capacidad metaforizadora y utópica de su pueblo, sus visiones y su imaginería.

Miramos y comprendemos al mundo desde nuestras imágenes, desde nuestras metáforas, desde nuestra lengua que es ni más ni menos que el Vientre de la Cultura.

La metáfora es una herramienta imprescindible para imponer el relato dominante. Pero también es imprescindible para luchar contra la dominación.

Cultura popular, no es cultura masiva. No siempre, y aún pocas veces, la cultura popular es mass media.

Julio C. Azzimonti



Nada más parecido a Dios que el Tiempo - Manuscrito

 



Nada más parecido a Dios que el Tiempo

Ellos dan y quitan vida

Ellos dan y quitan mundos

Ellos son el todo 

                 y la nada


Dios mío 

             cuánto tiempo

             para creer                                           

             


Dios mío 

                cuánto tiempo 

                para pensar


Dios mío 

                cuánto tiempo 

                para ser


Dios mío 

                cuánto tiempo

                para negarte



Julio César Azzimonti