EL VIENTRE DE LA CULTURA
“Mi propósito, es evidenciar de qué
manera busque el conocimiento a
través de una avalancha de tinieblas
y mi propia potencia en la infinita
debilidad que me acompañó hora
tras hora – dice Balder”
Roberto Arlt
“Suele suceder que en las causas casi
imposibles, el espíritu saca del ánimo
inesperadas fuerzas”.
Don Quijote de la Mancha
Para apropiarse de la cultura de los pueblos el poder hegemónico, unívoco y mercantilista debe:
- apropiarse del espacio
- apropiarse del tiempo
- apropiarse de la capacidad de analogizar y metaforizar.
Esto significa apropiarse de la capacidad y de la posibilidad de construir nuestro propio relato y nuestras propias construcciones metafóricas, nuestra propia poesía.
“Dios mío, líbranos de una visión
única como la del sueño de Newton”
William Blake
DE LA MALA CONCIENCIA A LA CONCIENCIA CANALLA
El proceso capitalista actual de apropiación, ahora sí sin máscaras liberales, está imponiendo la hegemonía global de un sistema de visión única, de historia única, esto es de una única cultura.
El capitalismo parásito por largo tiempo la utopía liberal hasta después de la caída del “muro de Berlín”, hizo estallar la carta pesta de su disfraz y mostró su ya madura ideología unívoca y hegemónica, basada en el reemplazo de la conciencia poética y la conciencia humanista por el poder y el mercado. Para ello es preciso crear en los individuos la sensación profunda y desesperada de que es imposible oponérsele, que lo mejor es incorporarse a él en forma subordinada.
“El poder no se tiene sino que se recibe
en la obediencia del otro. Al conceder
poder en la obediencia, no entregamos
colaboración, sino que subordinación, y no
entregamos respeto, sino que sometimiento”
H. Maturana
Como en un proceso canceroso, las diversas partes del cuerpo no importan, sólo importa el crecimiento perpetuo como fin en sí mismo y todo a lo que a ello contribuya. En este sentido, las diversidades culturales, las subculturas, las culturas híbridas, son un obstáculo que tiene que ser eliminado.
No aceptan, que estos no quieran resignar su relato, su tiempo y sus metáforas.
El planteo es: todo lo que interfiera este proceso es subversivo, y si se defiende, es terrorista.
Las guerras del Golfo, contra Afganistán y contra Irak, entre otras y las amenazas permanentes a cualquier país que intente llevar adelante ideas independientes, desarrollos científicos, tecnológicos y culturales propios, son un ejemplo despiadado y definitivo que estamos en realidad, ante un proceso de apropiación de la riqueza universal, de acuerdo a la satisfacción de sus propias necesidades de derroche y opulencia, donde el despilfarro y la malversación de las posibilidades naturales del planeta están comprometiendo seriamente su futuro vital..
Todo poder mal entendido y mal usado, es producto de una male conciencia, pero todo poder racional y planificado que deviene en omnímodo y tiránico en forma total y desmesurada, sumiendo en hambre caótico y terminal a una buena parte de la población mundial, es producto, sin temor a equivocarnos de una Conciencia Canalla.
La Conciencia Canalla, es la que sabe lo que está haciendo, domina la situación y hace abuso de ello, priorizando en forma absoluta su sistema de necesidades artificiales y opulentas a las necesidades reales de los demás pueblos.
Deviene y se crió en las grietas de la Falsa Conciencia liberal que introduce el criterio de desear en forma obsesiva, objetivos y metas imposibles para la época, y del uso de la competencia despiadada y sin controles éticos y sociales equilibrantes. Un traslado mecanicista de las leyes de Darwin, a una escala socioetica.
Desde ya, no preconizamos un rechazo a las utopías, que son sin lugar a dudas, una metáfora desalineante y totalizadora de los deseos de un mundo mejor y más justo. En estas uno percibe y sabe que es una búsqueda de un horizonte que beneficia a la conciencia y al espíritu. La utopía, en general es luminosa, ética, enriquecedora.
En cambio, la Falsa Conciencia liberal justifica el cambio de bienestar por alineación, a sabiendas de lo que hace, creando una idea de libertad aparente: uno puede vivir sin consumir ciertos productos (materiales o culturales), esto es libre, pero si no los consume es un excluido, se queda afuera de la historia. La sanción es la no existencia.
Los prometedores de paraísos artifícales, son formadores de Conciencia Canalla, sean religiosos, científicos, agnósticos o libremercadistas. Proponen “Soluciones Finales” como: “para terminar con el delito hay que matar a todos los delincuentes”, o para terminar con el terrorismo hay que eliminar a todos los terroristas”. Lo paradójico es que estas propuestas provienen de aquellos que se han apropiado de todas las riquezas o invaden cuando les conviene a cualquier país.
La Conciencia Canalla utiliza la causa-efecto en forma mecánica, demonizando al opuesto y creando la falsa necesidad de eliminarlo para restablecer el órden.
Frente a lo distinto, primero excluye, segundo instala el miedo y el odio, y tercero “complace” y “satisface” eliminando al opuesto. Y lo elimina de la condición de prójimo o semejante, deshumanizándolo, enajenándolo o quitándole la vida. Trata de suprimir todo lo que se le opone.
La Conciencia Canalla es cruel y mata con armas o por hambre, sabe lo que hace, pero se justifica así misma como que es algo realizado por su supervivencia.
El mítico relato del “May Flower”, llegando a América con su bagaje de esperanzas y ética rústica y severa, es hoy una utopía realizada grotesca y cinematográfica.
Baudrillar, en “América, cultura y simulacro” nos describe: “EE. UU. es el paraíso de la irrealidad personal. Los medios norteamericanos, su versión subtitulada europea y su mass-media, son el lugar estratégico donde se invierte la realidad”.
Desde allí se crean y difunden las imágenes que necesita el sistema para imponer su visión del mundo. Una de sus funciones es destruir el impulso a crear imágenes propias. Otra Función es ahogarlas, taparlas, superponiéndolas, quitando el tiempo de reflexión, apropiándose del tiempo propio, e instalando las pautas de su tiempo globalizador.
“El gran temor del norteamericano medio es que las luces se apaguen. Las luces brillan toda la noche en las casas, en las torres, en las oficinas vacías. La televisión es el paradigma. Programada para que nunca se apague, funciona de manera alucinante en las habitaciones vacías de las casas. Esto es más extraño que un hombre hablándole a las olas. En resumen, en Norteamérica es preciso que todo funcione todo el tiempo, que no se de tregua al poder artificial del hombre, que se destruya la intermitencia de los ciclos naturales.
“Emocionalmente superficial, temeroso
de la intimidad, orgulloso con su autoper-
cepción, indulgente en la promiscuidad
sexual, horrorizado ante la vejez o la muerte,
el nuevo narcisista ha perdido interés en
el futuro”.
Christopher Lash, 1979
El Poder ha decidido que seamos mecánicamente iguales, iguales a él, a su ideal de construcción capitalista alienada y delirante. La idea es crearnos en forma artificial la sensación de ser diferentes cultivando y consumiendo lo externo, moda, ropa, peinado, comidas, automóviles, etc., sin límites.
Induce a una falsa libertad que consiste en que uno es libre de decidir, pero siempre dentro de la gama de lo que el sistema nos ofrece. El que no tiene es un marginal. El que tiene es confiable.
Para desarrollar esta visión única, debe apelar al lenguaje, a las palabras, redundante en contenido formal y fragmentario, acrítico y descollante en artificios tecnócratas y economistas.
“Cuando las palabras pierden su significado, la gente pierde
su libertad”
Confucio
LA DESTRUCCIÓN DEL PENSAMIENTO ANÁLOGO
En su práctica cotidiana, el poder, ahora sí como tiranía mercado financiera, intenta en forma permanente, neutralizar y destruir el pensamiento análogo, que compara totalidades con totalidades y que nos acompaña como acceso al conocimiento desde nuestros orígenes hasta el presente, privilegiando subvalores o valores artificiales y ahistóricos, detritus emocionales enajenados, para llevarlos a la categoría de valores fundantes y permanentes. Introduce en las comparaciones el cinismo pragmático del corpus discursivo de la tecnocracia economicista y abstracta.
Esta operación que reemplaza imágenes interiores, expresivas y libres por imágenes creadas desde el artificio para imponerlas en forma masiva, tiene como objetivo destruir la generación y valoración de imágenes propias y auténticas.
Esto apunta a la destrucción de los mecanismos de elaboración de nuestras propias metáforas. Dicho de otra manera: la destrucción de la conciencia de las propias posibilidades de buscar libremente el conocimiento.
“No es lógica ni raciocinio lo que nos
domina, sino la imaginación”
Carlyle
El bloqueo o la destrucción de la posibilidad de elaborar la propia metáfora, apunta a quitarnos la libertad de diseñar nuestro mundo interior y de nuestra visión totalizadora planetaria y cosmogónica. Debemos defender la gama de claroscuros que son la vida real, en contra de los dualismos demonizantes y aniquiladores de las riquezas de la lengua y la metáfora.
“Quizás la historia Universal es la Historia
de unas cuantas metáforas; quizás la historia
Universal es la historia de la diversa ento-
nación de algunas metáforas”
Jorge Luis Borges
La Esfera de Pascal, 1951
No hay conciencia general del mundo, sin conciencia propia, y no hay conciencia o espíritu propio sin poder metaforizar e incluir nuestra visión.
“¡Estoy despierto! Oh dejad entonces que reinen
las incomparables figuras allí enviadas por
mis propios ojos”.
J.W. Goethe
Fausto II
En términos ideológicos, no hay conciencia nacional, regional, etc, sino se reflexiona el mundo desde el propio pensamiento. La antigua dicotomía: más vale ser cabeza de ratón que cola de león. Más vale ante o más vale nada.
Si no analogizamos nuestras metáforas con las del resto de los humanos, sino podemos hacerlo porque nos implantan otras visiones, nuestro desarrollo del conocimiento, del arte y de nuestra propia conciencia estará en extinción.
Perder nuestras metáforas y las posibilidades de recrearlas con libertad, es perder nuestra lengua y nuestra capacidad de poetizar.
“La imagen hace posible la expresión
y el lenguaje como mundo objetivo
de la poesía que, como tal nace en
el tiempo, pero está más allá del
tiempo”
Enzo Paci
“Esistema ed imagine”
Nuestra gran posibilidad está en defender y luchar por la palabra como sangre de la cultura, y la poesía como metáfora de nuestro tiempo y espacio, de nuestro pasado y de nuestro presente.
“El arte es el símbolo de la vida
en la diversidad”.
H. Murena
“La poesía reúne y acepta
a los contrarios”.
H. Murena
Poseer la lengua y la palabra es tener la llave maestra dela cultura.
En este punto, debemos profundizar la visión y hacer una diferenciación que considero sustancial entre “cultura popular” y “cultura populista”.
CULTURA POPULAR O CULTURA POPULISTA
Este es uno de los núcleos sustanciales del problema de la cultura actual y la acción del poder sobre y dentro de ella. La construcción de un país, es la construcción de su cultura, y la destrucción de este, es la destrucción o apropiación y vaciado de la conciencia de esa cultura.
Consideramos que la cultura populista, es y genera dependencia, en tanto que la cultura popular es y genera independencia y libertad creadora.
Una persona o grupo elabora algo y otros lo reciben, lo consideran, lo valoran: esto es una acción, un acto. Todo lo que se elabora, abstracto o concreto, siempre está dirigido a alguien, a otros que lo reciben, que lo interpretan a través de sus ideas, de sus valores, de sus vivencias, pero siempre “algo sucede”. Puede incorporarlo a su conocimiento o puede rechazarlo, puede usarlo o puede descartarlo, pero siempre algo sucede. Nadie hace algo que en algún momento o en algún lugar no afecte a otros y a uno mismo.
A la cultura, la constituyen actos, acciones que se dirigen, voluntarias o involuntarias, a otros que son espectadores. Estos participan en forma activa o pasiva del acto. Es la característica fundamental del acto o acción cultural. El receptor (el público, el espectador) puede ser activo o pasivo, sujeto u objeto de la cultura.
Cuando en una comunidad, las personas se comportan como sujetos activos, capaces de recibir, transformar, resignificar, reasignar, creando así otro acto cultural más amplio, estamos ante una cultura genuina y popular. Pero cuando las personas se comportan como seres pasivos, solamente receptoras, como recipientes vacíos que se los llena, incapaces de recibir y transformar, estamos antes personas o comunidades de características populistas.
La cultura de los pueblos debe ser un proceso activo, vivencial, manifestado por unos y revivido por otros, una conciencia que entrega sus contenidos cargados de valores estéticos y éticos a otras conciencias que en libertad los reciben, los incorporan reelaborándolos, o los rechazan.
La cultura popular es creadora y recreadora, valora sus tradiciones y sus vanguardias. Participa en sus tensiones, toma partido, discute y critica.
La cultura populista recibe y repite en forma mecánica y allí se agota. No emerge del acto nada nuevo, nada modificante o conmovedor, sólo iconografías y golpes bajos emocionales, quedando pasiva y vacía, insatisfecha y necesitando con compulsión más consumo, sin solución de continuidad. Aquí las personas son incapaces del esfuerzo de, no ya de crear, sino de recrear o de actuar de manera crítica.
Lo que es asumido de esta manera, lleva a la irrupción de valores artificiales y extraños que desplazan o descolocan a los propios, los fragmentan descomponiendo su unidad de sentido, los mezcla en categorías y prioridades distintas, hasta producir su reemplazo, destruyendo las bases de la capacidad activa y creadora.
En la cultura populista, los seres, las comunidades son inertes espectadores de la cultura que le es dada, provista, introducida, a través del sistema de consumo que dicta el mercado.
En la cultura popular, las personas, los pueblos, son actores, protagonistas malos, regulares o buenos de su cultura y de la inserción de esta en el mundo, desarrollando una conciencia real de su propio ser, se sus potencias y sus debilidades y un sistema de valores acorde con sus necesidades, basado en el esfuerzo personal y comunitario, que les permite elegir con libertad lo que les conviene tomar o rechazar de otras culturas para hacer crecer a la propia.
La cultura popular elabora su propio alimento espiritual, potencia su lenguaje y hace uso pleno de la palabra que oxigena y amplifica su comunicación y su conocimiento. Crea sus propias imágenes, su imaginería, sus metáforas, reconociendo la vitalidad de los claroscuros y su formidable fuente de energía artística.
“Todo el universo visible, no es más que
un formidable almacén de imágenes y de
signos. La tarea del poeta, del artista,
consiste en percibir analogías, corres-
pondencias que adopten el aspecto
literario de la metáfora”.
C. Baudelaire
La conciencia de un pueblo, es su cultura trabajado y trabajando en una lengua propia.
Una cultura crítica donde la tradición sacralice, pero no congele, donde se persiga la preservación de símbolos, íconos y valores estéticos y éticos que no clausuren, sino que permitan su histórica renovación, su refresco cultural. Una tradición de actitud crítica y vital, que sea capaz de asegurar y conservar la capacidad metaforizadora y utópica de su pueblo, sus visiones y su imaginería.
Miramos y comprendemos al mundo desde nuestras imágenes, desde nuestras metáforas, desde nuestra lengua que es ni más ni menos que el Vientre de la Cultura.
La metáfora es una herramienta imprescindible para imponer el relato dominante. Pero también es imprescindible para luchar contra la dominación.
Cultura popular, no es cultura masiva. No siempre, y aún pocas veces, la cultura popular es mass media.
Julio C. Azzimonti