en este suburbio del Sur
fue para vos Morena
juego de arcanos en los ojos
fue madrugada de olores tibios
con amargor en el pecho
Los corvos desodorados de la noche
rumiaron en tus oídos
hotelería y salvación
mientras la cerveza
les encendía el pico
y todas las promesas
de Buen Amor
sólo se apropiaron
de tu carne mansa
hasta el hartazgo vacío
del vaso lleno
María – como son las cosas –
sos un fuego que nadie apaga
y en la madrugada
con la escarcha en la piel
desde el suburbio de zanjas
salís a servir
el opaco ritual del Buen Señor
que te espera con la orden
colgando de los dedos
Morena
no acertás ni siquiera
el Buen Trabajo
por las tardes te veo
debajo del níspero mutante
mirando tus manos vacías
fundiéndose entre los cardos secos
Vas arrancando lenta
las páginas del cuento
del Buen Amor
que van a caer sobre la costa
mugrienta del zanjón
En tus ojos María
entrecerrados
va apareciendo
un destello del infierno
que inflama el aire
hasta que los cardos
se brotan en llamaradas
en tu cabeza
Las mujeres de la villa
detienen sus labores
tapándose los oidos y los ojos
El Buen Señor de buena conducta
de buena mujer y buena casa
se acalambra en la buena piscina
cuando tu imagen inconfesable
se le mete en el vientre
y el olor de tu recuerdo
le llena los buenos pulmones
de cardos calientes
El cura sermón en mano
en la penumbra
de la iglesia torcida
te imagina desnuda
metiendo su mirada
en el astrakán de tu vientre
y en la sombra de las sombras
empieza a temblar
lanzando por su boca
- lo que son las cosas –
plegarias como pelos
y el ruido rítmico
de las campanas de su sexo
Y vos María
arrancás con tu mano Morena
la última página
del Cuento del Buen Amor
y ante el estupor violento
de tus ojos
te quedás mirando
como se quema entre tus dedos.
Julio Cèsar AZZIMONTI
Fragmento de “La Canciòn de Marìa Morena”,libro del mismo autor
con musicalización de Oscar Peretto.