“Nos abrazamos con la palabra nos protegimos con la poética del humor y la complicidad de la visión Por favor qué más…” De In memoriam A Humberto Rivas J.C.Azzimonti
“En cada persona, en cada grupo, hay un símbolo, un signo, un código estético. Más allá de las éticas implícitas y de sus mutuos significados nadie puede fagocitarse a la forma y sus contenidos nadie puede introducirla en sí misma y definitivamente sumirla tarde a temprano esta aparecerá de alguna manera "

EL CUENTO DEL BUEN AMOR

 en este suburbio del Sur

fue para vos Morena

juego de arcanos en los ojos

fue madrugada de olores tibios

con amargor en el pecho


Los corvos desodorados de la noche

rumiaron en tus oídos

hotelería y salvación

mientras la cerveza

les encendía el pico

y todas las promesas

de Buen Amor

sólo se apropiaron

de tu carne mansa

hasta el hartazgo vacío

del vaso lleno


María – como son las cosas –

sos un fuego que nadie apaga

y en la madrugada

con la escarcha en la piel

desde el suburbio de zanjas

salís a servir

el opaco ritual del Buen Señor

que te espera con la orden

colgando de los dedos


Morena 

no acertás ni siquiera

el Buen Trabajo

por las tardes te veo

debajo del níspero mutante

mirando tus manos vacías

fundiéndose entre los cardos secos


Vas arrancando lenta

las páginas del cuento

del Buen Amor

que van a caer sobre la costa 

mugrienta del zanjón


En tus ojos María

entrecerrados 

va apareciendo

un destello del infierno

que inflama el aire

hasta que los cardos

se brotan en llamaradas

en tu cabeza


Las mujeres de la villa

detienen sus labores

tapándose los oidos y los ojos

El Buen Señor de buena conducta

de buena mujer y buena casa

se acalambra en la buena piscina

cuando tu imagen inconfesable

se le mete en el vientre

y el olor de tu recuerdo

le llena los buenos pulmones

de cardos calientes


El cura sermón en mano

en la penumbra

de la iglesia torcida

te imagina desnuda 

metiendo su mirada

en el astrakán de tu vientre

y en la sombra de las sombras

empieza a temblar

lanzando por su boca

- lo que son las cosas –

plegarias como pelos

y el ruido rítmico

de las campanas de su sexo


Y vos María

arrancás con tu mano Morena

la última página

del Cuento del Buen Amor

y ante el estupor violento

de tus ojos

te quedás mirando

como se quema entre tus dedos.


                          Julio Cèsar AZZIMONTI

   Fragmento de “La Canciòn de Marìa Morena”,libro del mismo autor

con musicalización de Oscar Peretto.